ANIMAL VIENE DE "ÁNIMA" QUE SIGNIFICA ALMA....
No se trata
de ningún cuento de Navidad. Esta historia es tan real como la vida misma,
y como todas las historias bellas, se ha desarrollado en silencio y se descubrió
por casualidad.
DOM Perignon es un gato siamés de casi ocho años, gordito (y desde
que lo castramos más gordito aún), mimado, adorado y contemplado
desde que nació. Siempre había vivido en pisos pequeños,
por eso, desde que nos mudamos a una casa con jardín, su vida ha dado
un giro tremendo. Ha descubierto lo que es una lagartija, una mariposa, las
hormigas, el viento en las hojas de los árboles ; además de un
sinfín de peligros como los perros de los vecinos, la lluvia fuera del
calor del hogar, los árboles desde los cuales no sabe bajar pero sí
subir a toda prisa, en fin lo que es el aprendizaje de un gato en semi-libertad.
Para que pueda actuar a sus anchas, le dejamos siempre abierta una ventana,
así puede entrar, salir y vivir a su aire. Un buen día, empecé
a notar que su comida desaparecía demasiado rápido. No es un gato
devorador (excepto cuando toca pescadito hervido), y se suele alimentar a ratitos
a lo largo del día y la noche ; pero siempre que miraba su comedero estaba
vacío... Empecé a sospechar, y efectivamente, una noche descubrí
a DOM Perignon en la puerta de la cocina contemplando como un gato negro callejero
se estaba zampando todas sus "galletas". Aquella reacción me
extrañó mucho, porque siempre ha sido un gato muy celoso de su
territorio, y desde que llegamos a esta casa ha tenido problemas con los demás
gatos de la zona, ya que pretende que nuestro jardín, el del vecino y
todos los alrededores sean suyos también... Comencé a vigilar
la situación, y comprobé que solo dejaba entrar a este gato negro
en casa, quien comía con desesperación y salía huyendo
de casa...
Decidí dejar su comedero vacío durante el día, y por las
noches cerrar la ventana.
Me arrepentiré durante mucho tiempo de haber hecho eso...
El gatito seguía viniendo todos los días, a todas horas, rondaba
desesperado por casa, todo delgadito... Me extrañaba que después
de comer toda la comida de mi gato siguiera tan delgado...
Y descubrimos la verdad... El gatito negro es en realidad gatita. Gatita que
estaba preñada y que ha parido. Gatita que ha necesitado alimentarse
durante su embarazo, su lactancia y que ahora necesita alimentar a sus gatitos,
cinco gatufines asustados en un rincón de nuestro jardín... Noté
que mi gato había adelgazado bastante, durante un tiempo corto que nos
fuimos de vacaciones, aun sabiendo que el vecino le había dado de comer.
Simplemente esa comida fue generosamente compartida (si no dada entera) con
la gatita negra.
Nos ha dado una gran lección de "Gatunidad" (no puedo emplear
el término "humanidad" porque éste cae en desuso día
tras día). Sobra decir que tanto la gatita como sus gatitos están
ahora debidamente alimentados, y DOM Perignon ha recuperado sus galletas. Frente
a actos como éste, sobran más palabras... Solo las almas nobles
son capaces de tanta generosidad.
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