
Las entradas folklóricas en las que se usan
cueros de animales.
La Paz, 21 ene
(ABI).- La Sociedad Protectora de Animales y su Medio Ambiente (Soprama -
Bolivia) denunció este miércoles que algunas fraternidades de la Entrada del
Carnaval de Oruro están a punto de extinguir a los armadillos o quirquinchos
debido a que su caparazón es aprovechado para la elaboración de matracas y la
confección de los charangos.
La representante de Soprama, Anakarlem
Mercado, lamentó que por la caza indiscriminada de los quirquinchos, en Oruro
existirían unos 5.000 ejemplares, es decir, a punto de su extinción.
El caparazón de esta especie animal es codiciado por los folkloristas de
fraternidades como las morenadas de Oruro que lo utilizan como matraca,
instrumento de percusión que imita al cansino caminar de los negros encadenados
en la época de la esclavitud.
"A nombre del folklore se depreda a
decenas de quirquinchos para convertirlos en matracas; existen al menos tres
fraternidades de morenadas cuyo requisito es que sus matracas sean de este
animalito", expresó Mercado, folklorista dedicada a la concientizació
Soprama viene realizando una
intensa labor en defensa de los quirquinchos, avestruces y cóndores, cuyas
plumas son igualmente codiciadas por las fraternidades de Tobas, Suri Sicuris,
entre otras.
Según Mercado, los precios por cada ejemplar superan los
100 dólares, los depredadores no respetan la vida de ese animal ya que lo
sacrifican tan solo para aprovechar el caparazón.
Oruro es
considerada Capital Folklórica de Bolivia y declarada Patrimonio Oral e
Intangible de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas
para la Educación la Ciencia y la Cultura), por su brillo y esplendor que
deslumbra a propios y extraños.
Bolivia cuenta con una Ley de Medio
Ambiente (1333) que es una de las más transgredidas y vulneradas, lamentó
Mercado.
En criterio de la activista, los mercantilistas de la flora
y la fauna se dan modos para la caza indiscriminada y ninguna autoridad de
Estado puede hacer respetar la vida del entorno y del medio ambiente.
Tanto en el Carnaval de Oruro, Santa Cruz, Cochabamba y la festividad del Señor
del Gran Poder en La Paz, se exhibe una gama amplia de pieles de animales,
caparazones de quirquinchos y plumas de aves.
Según la Academia de la
Lengua Española, quirquincho del quechua "qquirquinchu"
También llamado
"mulita grande", tatú o toche, se distribuye desde el norte de Argentina hasta
el sur de los Estados Unidos en una especie exclusivamente de
Sudamérica.
El tamaño de estos animales varía desde 15 centímetros,
que es la longitud de las especies más pequeñas, hasta el metro de longitud,
excluyendo la cola, en el caso del armadillo gigante.
El armadillo es
un mamífero acorazado, la armadura de este animal está constituida por un
mosaico de pequeñas placas óseas que se desarrollan en la capa inferior de la
piel o dermis, y están recubiertas de epidermis córnea.
Constituye un
sistema de protección contra los depredadores; en algunas especies está
protegida incluso la cola.
FOLKLORE ECOLÓGICO
Paralelamente,
Anakarlem Mercado, realizó un estudio para encontrar una alternativa ante el uso
masivo de plumas de pájaros exóticos para reemplazarlos en accesorios de
sombreros, faldas y tapados.
Se trata del folklore ecológico que se
constituye en una alternativa de defensa del medio ambiente; se sustituyen las
matracas y las plumas por alternativas generadoras de empleo.
La
activista manifestó que una muestra de ello son las ingeniosas matracas con la
que bailan los folkloristas del Gran Poder.
"Precisamente las plumas
de aves que yo usaba en mis sombreros fueron sustituidas por bordados de
lentejuelas en la misma forma. Son creativas y dan empleo a los artesanos",
planteó Anakarlem Mercado, impulsora del proyecto ecológico que está dando sus
primeros frutos.
Mpa/Rq ABI
Publicado en
El Cambio
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