CARNAVAL - DEPREDACION (reportaje)
ABI E7433 15:04:59 23-02-2009
1-X ABI: CARNAVAL - DEPREDACION
(reportaje)
Comercio ilegal de animales echa sombras a Carnaval de
Oruro

Bailarinas bolivianas, el sábado último, durante la
Entrada del Carnaval de Oruro (G.Jallasi,
ABI)
Por Marcelo Padilla Arce
Oruro (Bolivia) 22 feb (ABI).- La calle La Paz, en la zona norte de Oruro, se
mostraba ajetreada. Eran las 15h00 locales del pasado viernes. Allí, jóvenes,
devotos, bailarines y folcloristas en general caminaban presurosos por recoger
sus trajes y coloridas máscaras, algunas de ellas tocadas con plumas naturales y
hechas en base del caparazón de Armadillo (Quirquincho)
Apenas aguzando la vista, en los puestos de
venta de la callejuela también se encuentran a la venta matracas, penachos o
toberas, plumas, caparazones y otras prendas confeccionadas en base de miembros
cercenados de animales en vías de extinción.
Es el lado oscuro del
Carnaval, del fastuoso Carnaval de Oruro.
Los artesanos y bordadores
están conscientes de que el comercio de partes de animales está prohibido, pero
en los hechos no hay ley que ponga coto y evite el atentado a la vida, a la
fauna silvestre y de especies en peligro de desaparición.
A un lado
de la acera, sobre la misma calle La Paz, a unos metros del ‘taller Flores’,
yacían restos desbaratados de quirquinchos o armadillos cuyo caparazón es
apetecido por fabricantes de ropa para danzarines.
Cada caparazón
cuesta entre 100 y 150 bolivianos en el mercado ilegal.
Los
quirquinchos como comúnmente se los conoce están a un pelo de extinguirse de los
arenales de Oruro.
Al día siguiente, ya en la Entrada de
Peregrinación y el mismo domingo de Carnaval,por la avenida del Folclore y
otras, las fraternidades (comparsas) Morenada Central y Morenada Comunidad
"Cocani", las mejor ruputadas, lucían ostentosos caparazones de quirquinchos en
sus matracas, instrumentos musicales que transmiten sonidos cansinos.
Las máscaras llevaban incrustadas plumas de avestruces que adornaban las cabezas
de bellas mujeres cuyos sobreros están tocados, además, con partes de Pavo
Real.
¿De dónde provenían esas partes de animales?: "de una calle La
Paz", espetó desprevenido un comerciante.
Las plumas de flamencos se
comercializan como cualquier producto legal en bazares céntricos, a dos cuadras
de la plaza 10 de Febrero sobre la calle Adolfo Mier, en el corazón de
Oruro.
Cada pluma de flamenco tiene un precio de entre 50 y 70
bolivianos (alrededor de los 5 dólares).
Los bordadores confeccionan
los penachos (especie de plumeros) que van sobre la cabeza de los tobas, a 300
dólares cada uno.
El negocio es redondo.
Los mascareros o
artesanos de máscaras, también conocidos como hojalateros, usan en la confección
de sus productos para las fraternidades de diablada, como la Ferroviaria,
Auténtica, Artística, Urus y otras, cóndores disecados, ave en trance de
extinción y, por si poco fuera, emblema nacional.
Cada máscara de
este tipo tiene un precio mínimo de 300 dólares.
Pero también hay
confeccionistas cuya especialidad son los trajes exclusivos de cóndores. Cada
traje elaborado con plumas de este ave cuesta 250 bolivianos, poco más de 30
dólares.
El sábado y domingo de Carnaval también se observaron
fraternidades de Suris (danza estilizada del altiplano andino, de agradecimiento
a la Pachamama o diosa de la tierra) que usaron una vez más plumas de suris,
aves de la misma familia delflamenco y parihuana.
Cada pluma de suri
que realza los sombreros de danzarín vale entre 20 y 30 bolivianos (alrededor de
5 dólares).
Estos son algunos de los extremos en los que incurrió el
Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Ora e Intangible de la Humanidad,
declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la
Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).
Para
Anakarlem Mercado, folclorista e integrante de los caporales centralistas y
coordinadora internacional de la Sociedad Protectora de Animales y su Medio
Ambiente (Soprama - Bolivia), "urge una ley específica" que regule los
mecanismos de protección a la vida de los animales, cuyas osamentas se transan
como preciada mercancía en actividades folclóricas bolivianas.
"Las
autoridades deben tomar en cuenta que Bolivia es uno de los países más ricos en
biodiversidad y para ello necesitamos contar con una ley específica para la
protección de los animales y así frenar la depredación de especies en peligro de
extinción en eventos folclóricos como el Carnaval de Oruro", enfatizó en
declaraciones a la ABI.
Mercado recordó que en Bolivia está vigente
la Ley de Medio Ambiente, promulgada el 27 de abril de 1992 que prohíbe y
reglamenta la caza y el comercio indiscriminado de animales y especies en
extinción.
"El que inicie, capture, promueva y/o comercialice el
producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y
vegetales o de sus derivados sin autorización o que estén declarados en veda o
reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de
privación de libertad de hasta dos años", sanciona la
norma.
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