
Viernes 13 de Octubre de 2006
DISFRAZ DE TOBA. |
Cada año es mayor la eliminación de especies animales silvestres en nuestro país, porque gente sin escrúpulos se da a la tarea de cazar, comercializar y usar partes de animales para la elaboración de vestimentas e instrumentos para diferentes festividades folklóricas y culturales, como el carnaval de Oruro, la festividad del Gran Poder, o Chutillos, entre otros, aseveró la activista Anakarlem Mercado.
Flamencos, parihuanas, avestruces, suris (avestruces andinos) e incluso pavos reales, son víctimas de los cazadores. Las plumas de estos animales son usadas en la elaboración de atuendos para diversas danzas, como es el caso de los tobas; o como ornamentos en los sombreros de la danza de los morenos, los Suri Sicuri (danza del altiplano), o del cóndor en la danza de la diablada. Se ha establecido que lo costoso del traje de los tobas son las plumas, ya sea en el turbante, puñeras y tobilleras, que están hechas con plumas de parihuana. Cada turbante necesita de 20 plumas de esta ave y una tobillera o puñera se confecciona con 10 plumas haciendo que el costo de cada traje supere los 1.000 bolivianos.
“Pongámonos a pensar cuántas parihuanas o avestruces se necesitan para mil bailarines, a esto tenemos que añadirle el uso de plumas en la danza de los morenos, cuyo valor económico es de 50 bolivianos por cada pluma, y la cantidad de danzarines sobrepasa los 5.000, más otras danzas que también hacen uso de partes de animales, estamos frente a una elevada utilización de plumas de estas aves. Además del costo económico que implica, está el costo de la vida de muchas aves y otros animales de nuestra fauna, poniendo en riesgo la extinción a muchas especies”, sostuvo Mercado.
Reveló la existencia de criaderos clandestinos de aves, para la exportación de plumas.
Indicó que esta acción no sólo abarca a las aves sino también a otros animales, como los tigrillos, cóndores, búhos y quirquinchos (armadillos).
Mercado afirmó que en el caso del cóndor, que es considerado como símbolo de nuestro país, se ha establecido que muchos fueron utilizados, incluso recién muertos, con el único fin de elaborar un disfraz de cóndor para la danza de la diablada, o como ornamento de máscaras.
Con relación al quirquincho, el proceso es más cruel y degradante puesto que se somete al animal a un vaciado total de sus órganos, para la fabricación de instrumentos denominados “matracas”.
Todo los años, la caza indiscriminada está destinada a confeccionar las matracas que los bailarines usan en el Carnaval. Se conoce que actualmente quedan sólo unos 5.000 quirquinchos en toda la parte Norte de Oruro, lo que es un signo de extinción.
ALTERNATIVAS
Ante esta problemática Soprama Bolivia (Sociedad Protectora de Animales y Medioambiente), ha propuesto el proyecto alternativo ecológico y sintético, por el que se reemplazarían las plumas y los animales silvestres de los trajes para los eventos folklóricos, por materiales sintéticos.
Este proyecto está basado en la elaboración de la pluma ecológica, cuyo bordado, realizado con lentejuelas de colores en tela, se asemejan a las plumas del avestruz o pavo real, con la ventaja de que el diseño y los colores se aplican en el mismo traje.
“Soprama Bolivia está dedicada a la presentación de alternativas y proyectos que constituyan una solución a esta problemática para conseguir un folklore ecológico”, manifestó la activista de Soprama.
Reiteró que el folklore ecológico implica una alternativa de defensa del medioambiente, ya que se sustituyen las matracas y las plumas por alternativas generadoras de empleo. Una muestra son las ingeniosas matracas con las que bailan los folkloristas del Gran Poder, o los diminutos camiones, computadoras y barriles, que son usados como matracas para acompañar el compás de las morenadas.