Sabado 14 de Octubre de 2006

Rituales

Soprama propone reglamentar uso de animales en prácticas originarias

• Especies silvestres son sacrificadas en prácticas politeístas y de brujería.

CEREMONIA TRADICIONAL. (FOTO EL DIARIO)

“Proponemos a las autoridades pertinentes generar e intercambiar información y conocimientos, a través de procesos participativos ciudadanos y las partes involucradas, para reglamentar la asistencia médica tradicional y los ritos tradicionales que utilizan reptiles, animales domésticos y de consumo”. Este proceso permitiría preservar la fauna en proceso extinción, extirpar la crueldad que sufren varias especies, e identificar algunas alternativas viables, haciendo partícipes a los sectores indígenas y conservando las tradiciones andinas, es el planteamiento de la Sociedad Protectora de Animales y su Medioambiente (Soprama).

“La tradición ceremonial andina occidental utiliza representaciones de la fauna altiplánica, como el cóndor, el puma, la llama y la alpaca, lo que pone en serio riesgo la vida de los animales”, sostiene Soprama.

Dentro de esta faceta entre el ocultismo y la tradición ancestral andina se encuentran los brujos tradicionales de magia blanca y negra, con capacidades sobrenaturales, relacionadas con la actividad agrícola, la curación de enfermedades, restituyendo la suerte, el dinero y el amor, que realizan brujerías por medio del uso y sacrificio cruel de animales.

En agosto comienzan los preparativos para la siembra, como actitud de ofrenda a la Pachamama (madre tierra), junto a sacrificios crueles de llamas y ovejas o “willancha”.

En noviembre es tiempo de la “jallupacha” (tiempo de lluvias), entonces los sembradores convocan al “ajayu” (alma) de los muertos para que traigan los aguaceros.

La tradición ceremonial aymara usa varios elementos vivos (perros, gatos, sapos, gallinas, llamas y ovejas) en ofrendas, para la cura o la tradicional limpia, con el cambio o llamado de la suerte para una persona, empleando un conejo criollo (cuis) de color completamente blanco. El “kallawaya” realiza su trabajo frotando a cuerpo desnudo de la persona con el animal y diciendo las palabras mágicas para restablecerle la suerte.

Soprama visitó la zona de los brujos en la ciudad de El Alto, donde evidenció la presencia de ciudadanos con inconvenientes conyugales, personas que extraviaron su movilidad, sufrieron un robo o confrontan juicios por propiedades, quienes buscan conocer a sus posibles enemigos y cómo resolver sus problemas.

Las tarifas por curarse de maldiciones y devolver las desdichas oscilan entre los 200 y 400 dólares estadounidenses, para un tratamiento que sirva para la cura de alguna enfermedad 200 bolivianos, para realizar una mesa de salud y bienestar 100, y mirar la suerte entre 20 y 30 bolivianos.

El hechicero utiliza en su ritual a perros, gatos y gallinas, particularmente de color negro, para conjurar e invocar a representaciones diabólicas. Luego entierra vivo al animal, con el rostro hacia abajo en las riveras de un río.

Varios también son los ritos importados desde el extranjero, por ejemplo Brasil, cuyos avisos de publican en la prensa escrita.

RITUALES

En muchas partes del mundo varias son las utilidades que se les han dado a los animales, convirtiéndolos en algunos casos en parte de rituales mágicos. Entre los cristianos, la serpiente es la encarnación del mal. Sin embargo, el curanderismo recomienda su uso para curar enfermedades de la piel, el cáncer y evita la esterilidad.

El caballo tiene varias cualidades mágicas, por ejemplo la crin sirve para tener dominio sobre todas las situaciones difíciles. La cabra, considerada en principio como símbolo del satanismo, tiene otros usos, se dice que el polvo de los cuernos del macho ayuda para todo conjuro y hechizos. La gallina negra limpia las brujerías, además el huevo limpia la mala suerte y los malos encantos. El sapo disecado, o conservado en alcohol, ayuda en toda clase de hechizos y maleficios negativos. El gato, si es de color negro, atrae la mala suerte.